Buscando lugares de la memoria en el paisaje sonoro: Paisaje Cultural cafetero

Ubicación

Colombia
3° 26' 23.7192" N, 76° 31' 48.2916" W
Coordinador: 
Joaquín Llorca

Arquitecto y músico, candidato a doctor por la UPC de Barcelona. Profesor de la Universidad Icesi dónde tiene a su cargo cursos sobre arte y sonido. Coordinador del espacio cultural Entreparéntesis y hace parte de los Seminarios de Estética y la novia desnuda(da) que se ocupan de reflexiones teóricas sobre el arte contemporáneo y lo urbano. En 2013 dictó, junto a Margarita Cuéllar, el taller Cartografías sonoras: el sonido como ordenador de territorio. Ha participado en las investigaciones Cali paisaje sonoro, Cali ciudad proyectada, Autobiografías urbanas: Cali, memoria y espacio público y Cali Postales Sonoras, que consistió en la caracterización sonora de diez zonas de la ciudad de Cali. Con el proyecto El sonido en el espacio urbano como patrimonio cultural: cartografías digitales para la preservación de la memoria sonora-espacial de la industria de las artes gráficas en el barrio San Nicolás (Santiago de Cali, 1894-2013), fue ganador de la convocatoria de Colciencias para conformar un Banco de Proyectos Elegibles Diálogo de Saberes (2013). En 2012 ganó la convocatoria de Estímulos del Ministerio de Cultura Becas de investigación en cine y audiovisual en Colombia, con el proyecto Cali ciudad proyectada: Espacio e imagen a través del cine de ficción de Caicedo, Mayolo y Ospina. Desde 2007 ha sido invitado en repetidas ocasiones a participar en el Festival de la Imagen de Manizales.

Desde 2013 coordina los Laboratorios de Artes Visuales del Ministerio de Cultura en el Valle del Cauca.

Mauricio Guerrero Caicedo. Sociólogo egresado de la Universidad del Valle. Sus intereses académicos se ubican en el campo de la estética, el diseño, los estudios urbanos, y las representaciones artísticas. Se ha desempeñado como docente en la Universidad del Valle, la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad Icesi. En esta última es investigador y coordinador del seminario de Sociología del diseño. Como consultor ha participado en proyectos de diseño e intervención social en el departamento del Quindío. En la actualidad hace parte del equipo investigador que ganó la convocatoria de Colciencias Dialogo de Saberes, con el proyecto titulado El sonido en el espacio urbano como patrimonio cultural: cartografías digitales para la preservación de la memoria sonora-espacial de la industria de las artes gráficas en el barrio San Nicolás (Santiago de Cali, 1894-2013).

John Henry Ordoñez Ortiz. Licenciado en Artes visuales de la Universidad del Valle. Próximo a graduarse de la maestría en Sociología de la misma Universidad. Sus intereses académicos se ubican en el campo de la estética, la creación documental y la pedagogía. Docente de la Universidades del Valle e Icesi, donde ha sido, desde el 2007, integrante del grupo de investigación Av doc. y de los seminarios de Estética y de Sociología del diseño, en los que desarrolla la investigación para el proyecto titulado El sonido en el espacio urbano como patrimonio cultural: cartografías digitales para la preservación de la memoria sonora-espacial de la industria de las artes gráficas en el barrio San Nicolás (Santiago de Cali, 1894-2013). En el 2009 fue seleccionado para la intervención del Teatro Sarmiento en Tuluá, Olvido proyección (41 Salones regionales). Ha liderado el proyecto curatorial Ciudad Imaginada desde el 2009. En 2007  fue integrante del grupo ganador de una Beca de Creación, Rodando exhibición móvil de video (40 Salones regionales). 

Nombre del laboratorio: 
El paisaje sonoro como herramienta de resignificación del territorio: Paisaje cultural cafetero.
Perfil de participantes esperados: 

30 participantes, entre los 18 y los 35 años,  miembros de la comunidad del departamento del Valle del Cauca y la zona cafetera, con énfasis en los municipios de Trujillo y Riofrío. No solo se tendrán en cuenta personas con interés en el diseño, las artes plásticas y visuales, sino que se aspira incorporar emprendedores culturales y educadores de distintas áreas. 

Duración: 
Cinco meses.
Apoyo institucional local y/o Departamental: 

AFAVIT en Trujillo, Coordinación de turismo en Riofrío.

Coordinación local: 
Ana María Garay.

Presentación del proyecto

El Laboratorio El paisaje sonoro como herramienta de resignificación del territorio: paisaje cultural cafetero tiene por objetivo sondear la relación entre el paisaje sonoro y la noción de espacio que se representa en los habitantes de un territorio en específico. A partir de este postulado, y con la implementación de un conjunto de actividades pedagógicas, los participantes de los talleres que comprenden el Laboratorio se familiarizarán con las temáticas referidas al campo del sonido y sus diferentes vertientes sociales y técnicas.

Tal conocimiento debe incidir en la generación de ejercicios creativos-colectivos en los que participantes y talleristas conocerán aspectos del paisaje cultural cafetero ligados al Valle del Cauca, los cuales emergerán gracias al desarrollo de ejercicios conceptuales  y a la concreción de cartografías sonoras que señalarán nuevos referentes de territorio. En esta dinámica de creación, será fundamental el acompañamiento y la asesoría por parte de los talleristas, así como también el diseño de estrategias de difusión y presentación de los resultados del Laboratorio, esto con el fin de fortalecer redes de intervención y apropiación social del conocimiento.

Proposito

Contribuir al fortalecimiento de procesos de investigación y creación en el campo del paisaje sonoro, de tal modo que los participantes puedan replicar y crear experiencias basadas en la resignificación cultural de su región, a partir de iniciativas propias, y fortalecer redes de interés que contribuyan a su permanencia y sostenibilidad. 

Retos pedagógicos, artísticos y culturales

En Colombia, las políticas oficiales sobre el sonido han estado más dirigidas al control de ruido, aunque ya hay iniciativas, como la de la Fonoteca Nacional, que buscan conservar una memoria histórica a partir de manifestaciones sonoras. Así, es muy común encontrar que las estrategias sobre sonido consideren el factor decibelios como unidad de medida y aproximación, y aún se alejen del sonido como un patrimonio inmaterial, una expresión de las culturas que debe ser sistemáticamente estudiado y preservado.

Esto nos advierte sobre la necesidad de plantear talleres que permitan realizar una aproximación al sonido como objeto de estudio, en tanto expresión cultural de las gentes de regiones y localidades. Se trata de un elemento clave que se debe visibilizar, no solo a través de la sensibilización de los pobladores (en este caso de los municipios de Trujillo y Riofrio) sino también a partir de su apropiación como una manifestación humana que, inmersa en una lógica social determinante, necesita encontrar caminos para una resignificación cultural del paisaje. Es necesaria, además, una resignificación de los elementos socioculturales de estas poblaciones que, al mismo tiempo, inspire y genere la conformación de redes y el trabajo colectivo, e incluso llegue a la creación de plataformas de difusión que incorporen las nuevas tecnologías al tejido social, que es quien finalmente escoge, valora y resguarda lo que considera su patrimonio.

Así, los retos nos permiten formular las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo motivar la apropiación del paisaje sonoro como un “bien inmaterial” a la vez que una herramienta de resignificación cultural?
  • ¿Cuáles son las estrategias de investigación-creación más apropiadas para fortalecer procesos de resignificación cultural en relación con el sonido del PCC?
  • ¿Cómo fortalecer o construir nuevas redes que apoyen los procesos de circulación del conocimiento, en los cuales prime el reconocimiento de las prácticas y saberes que caracterizan el territorio sonoro?

Contexto que le da sentido a la propuesta

  •  Antecedentes del Laboratorio que se desarrollará:

La coordinación actual realizó las versiones anteriores del Laboratorio, la del 2013 junto con la Casa de la cultura de Sevilla (Valle), donde se exploró la relación entre sonido y territorio, indagando en las particularidades del paisaje sonoro en el municipio de Sevilla. Los jóvenes del Grupo de memoria de la localidad realizaron un trabajo sobre los sonidos de la industria, el ocio y la música, como manifestaciones sonoras que identificaban espacios.

En el año 2014 el Laboratorio se desarrolló en el municipio de Caicedonia, contando con el apoyo de la Universidad Tecnológica de Pereira y la Universidad del Valle, en esa ocasión se buscó establecer la conexión entre paisaje sonoro y memoria como referente de creación y reflexión sobre lo social. A partir del diseño metodológico y de los resultados obtenidos en esas dos versiones, se presenta esta para el año 2015.

Además de lo mencionado, desde 2009 el equipo de coordinación del Laboratorio ha venido desarrollado, de manera sistemática, trabajos sobre lo sonoro con la financiación de la Universidad Icesi de Cali. En ese año se hizo un trabajo cuyo objetivo era medir el impacto ambiental, en términos de ecología acústica, que suponía la implementación del transporte masivo en Cali. Los resultados de la investigación, Cali, paisaje sonoro, están en el portal de la Icesi: http://www.icesi.edu.co/cali_paisaje_sonoro/

El siguiente proyecto, Cali, postales sonoras, desarrollado a lo largo de 2012, se propuso ampliar el ejercicio preliminar con nuevos paisajes que documentaron algunas de las zonas más significativas de la ciudad. El objetivo del trabajo fue representar lugares de Cali a través de la composición de paisajes sonoros, propiciando así una escucha activa del entorno aural que pudiera contribuir al conocimiento del medio ambiente y al acervo patrimonial inmaterial de la región. Los resultados de este trabajo están en el portal de la Icesi: http://www.icesi.edu.co/calipostalessonoras/

En abril de 2013, el taller Cartografías sonoras: el sonido como ordenador de territorio, hizo parte de la programación del Festival de la Imagen (Manizales). Este taller tuvo como eje central la exploración del sonido como una forma de conformación territorial.

Actualmente, el equipo trabaja en el proyecto El sonido en el espacio urbano como patrimonio cultural: cartografías digitales para la preservación de la memoria sonora-espacial de la industria de las artes gráficas en el barrio San Nicolás (Santiago de Cali, 1894-2013), uno de los proyectos elegidos para financiación por Colciencias en la convocatoria Diálogo de Saberes (2013).

  •  El tejido geopolítico, educativo, artístico y cultural de la región:

En febrero del 2010 la Unesco proclamó el Paisaje cultural cafetero de Colombia como patrimonio cultural de la humanidad. Después de más de una década de trabajo entre las gobernaciones de los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca, se consigue destacar que la excepcionalidad del Paisaje cultural cafetero en Colombia está basada en los siguientes aspectos: técnicas productivas asociadas al café, cultura e institucionalidad, arquitectura y urbanismo, biodiversidad y riquezas naturales.

Sin embargo, es bien sabido que la mayoría de los espacios rurales de América Latina expresan territorios compuestos por comunidades campesinas en situación de pobreza, donde los recursos territoriales físicos, naturales y sociales, que comprenden el capital rural, se encuentran en peligro de degradación o extinción.

Desde Cali, capital del departamento, se cuenta con el apoyo de la Universidad Icesi, institución donde los coordinadores y talleristas han desarrollado una labor investigativa y de difusión del paisaje sonoro. Teniendo en cuenta las experiencias investigativas y pedagógicas reseñadas anteriormente, es evidente que, desde el sonido como campo de reflexión y desde los diferentes enfoques que lo comprenden, se pueden generar acercamientos e intervenciones reales en contextos específicos. En este sentido, el Laboratorio que desarrollaremos busca tejer alianzas con entidades educativas y asociaciones comunitarias culturales que tengan representatividad en la región cafetera y aseguren un alto nivel de impacto social. El objetivo será, entonces, fortalecer o construir nuevas redes que apoyen los procesos de circulación del conocimiento, en los cuales prima, en la actualidad, el reconocimiento de las prácticas y saberes que caracterizan el territorio en el que se busca adelantar la labor pedagógica.

  • Enfoque conceptual de la propuesta:

El paisaje sonoro es una expresión fundamental de la identidad de las regiones y un elemento esencial del entorno. Costumbres de ocio con músicas propias, maquinaria usada en el proceso cafetero, acentos, o sonidos de la fauna local, son manifestaciones con sonoridades únicas que han moldeado el paisaje aural del territorio.

Entendemos el paisaje como un espacio que aprehendemos estéticamente y que se construye desde el conocimiento individual y colectivo, incluidos habitantes y visitantes. En nuestro caso, el Paisaje cultural cafetero (PCC) es un marco de referencia que define cuatro departamentos con base en la actividad económica que los ha configurado histórica y territorialmente. Esta unidad de referencia, proporciona nuevas estrategias y herramientas para el conocimiento y la apropiación de dicho patrimonio. Desde esta perspectiva, “el territorio es entendido como recurso, como patrimonio, como paisaje cultural, como bien público, como espacio de solidaridad, como legado, en fin, como espacio contenedor de la historia y como lugar de convivencia ciudadana” (Rodríguez, 2010, 425. Citado en Duis, 2011: 83).

Por tanto, los sonidos cotidianos también dan forma al espacio donde desarrollamos nuestra vida, constituyen gran parte de nuestra identidad, reflejan las transformaciones por las que atraviesa una sociedad y deben ser considerados patrimonio de la región. Es una realidad que sonidos que antes llenaban la vida cotidiana de los centros urbanos han sido remplazados por el rugir de la modernidad. El pregón de los voceadores de prensa, vendedores ambulantes, recicladores, carretillas de caballos, comparsas callejeras, las melodías de los carros de helados, y otros sonidos en vía de extinción, hacen parte de un paisaje en constante transformación, en el que algunos sonidos permanecen mientras otros han ido desapareciendo o quedan, tan sólo, en la memoria colectiva. Dichas sonoridades se convierten en referentes identitarios cuyo valor da peso a un reconocimiento intersubjetivo en la comunicación, por tanto, son necesarias para constituir y salvaguardar delicados “objetos” intangibles que hacen parte sustantiva de nuestra cotidianidad, de nuestra cultura. Los sonidos constituyen gran parte de nuestra vida cotidiana, tengamos consciencia de ello o no. No podemos “cerrar” los oídos con la misma efectividad con la que cerramos los ojos. Esta sobreexposición al sonido la controla el cerebro atenuando o ignorando lo que que no sea significativo o lo que sea molesto. Decidir qué sonidos atender y cómo procesarlos es un acto que involucra la consciencia. Sobre la escucha, es de obligatoria referencia el trabajo del francés Michel Chion (Audiovisón, 1994), quién definió tres tipos de “escucha”: causal, semántica y reducida. En ese sentido, el ejercicio de una escucha consciente, es un punto de partida fundamental para aproximarnos al fenómeno sonoro.

Una escucha consciente nos puede informar que los matices del paisaje sonoro son amplios. Un paisaje donde el ruido indiscriminado predomina, tan solo aportará información sobre el nivel de este. Por tanto se hace útil la clasificación de Murray Schaffer, quien dividió los paisajes sonoros en Lo-fi y Hi-fi (Schaffer, 1994: 272). El de alta fidelidad (Hi-fi) permite distinguir los sonidos y su orientación dentro del espacio acústico, mientras que en el de baja fidelidad (Low-fi) todo es confuso pues la sumatoria de ruido hace que cada sonido pierda identidad. Se puede añadir que en el paisaje Hi-fi predominan sonidos que, si son reproducidos desde una grabación, tienen sentido para las personas que lo escuchan pues son eminentemente anamnéticos, culturales, concretos, en otras palabras, evocadores. Estas “marcas” sonoras son elementos que hacen parte de la memoria colectiva.

Este será un punto de partida para indagar sobre el paisaje sonoro con el fin de encontrar signos acústicos de lo local. Sin embargo, para llevar a cabo una escucha consciente se hace necesario desarrollar mecanismos que agudicen los sentidos ante la normalidad de la repetición cotidiana que va internalizando y neutralizando el significado de los rasgos del entorno.

Algunas décadas atrás, el movimiento Situacionista, con Guy Debord a la cabeza, propuso una singular disciplina llamada “psicogeografía”, que pretendía reconstruir nuestra relación con el entorno en una suerte de poética del espacio, reduciendo todo conocimiento previo o prejuicio formado por la costumbre. La psicogeografía indagaba en el espacio-tiempo negándose a la conclusión científica que busca resultados positivos en la repetición.

El instrumento para realizar dicha tarea fue “la deriva”, el paseo al azar que explora el entorno para saber la manera como lo recorremos, lo identificamos, lo imaginamos, lo modificamos, lo tachamos o marcamos para siempre, a través de nuestra subjetividad. La deriva es perderse en lo conocido para resinificarlo, y la caminata para escuchar conscientemente es su pariente cercano.

La metodología del taller se apoya en la acepción del concepto resignificación cultural que hace el proyecto de Memorias del proceso de fortalecimiento social para la reconciliación en el municipio de Trujillo, Valle del Cauca (2008-2011). “Este concepto es comprendido como el proceso por el cual los referentes de identidad del municipio se modifican y se transforman dejando de lado la estigmatización y  auto victimización, a partir del sentido de pertenencia al municipio mismo. La resignificación es el resultado de la posibilidad que tiene un individuo de compartir a otros su conocimiento o experiencias y enriquecer o transformar su significado con esta interacción. El conjunto e interacción de las diferentes experiencias individuales posibilita la generación de un nuevo significado colectivo de la realidad social. Bajo este concepto se buscó desligar la identidad cultural y social del municipio de un hecho histórico en particular. Esto no representa una ruptura con la historia de Trujillo, sino apreciar otros elementos para fortalecer la identidad colectiva" (2012, pag. 14).

Metodología

El proyecto que se presenta a consideración busca sondear las posibilidades que ofrece la relación entre sonido y memoria como una forma de patrimonio poco legitimada y sobre la cual es justo que recaigan los esfuerzos de preservación y reflexión, desde una perspectiva inclusiva y sintonizada con las nuevas lógicas de producción digital y divulgación de contenidos.

Atendiendo a uno de los valores definidos dentro del Plan de Manejo del Paisaje Cultural Cafetero que hace referencia a la “relación entre tradición y tecnología para garantizar la calidad y sostenibilidad del producto”, es básico pensar nuevas estrategias de apoyo para valorar y difundir los elementos culturales del PCC.

En este sentido se hace necesario estructurar un modelo metodológico que permita cumplir con las orientaciones trazadas en los objetivos del proyecto. Tales orientaciones se configuran como pistas que incluyen indagaciones cualitativas, cuantitativas y experimentales desde lo digital, a través de fases como la caracterización, el análisis, el mapeo y la creación.

En las fases, que se explican a continuación, se evidencia cómo varias de las actividades se cruzan temporalmente en algunas ocasiones.

El Laboratorio plantea una metodología que partiendo de lo teórico llegue a lo fenomenológico dentro de un modelo experiencial, colaborativo y de creación.

Siguiendo esta idea, se propone que, de antemano, los participantes realicen lecturas escogidas de modo que la primera fase no sea una clase magistral, sino un foro participativo que facilite un aprendizaje activo y colectivo.

Una vez establecidos los presupuestos teóricos, por medio del foro y de talleres de escucha, se propone un reconocimiento del entorno a través de paseos (soundwalkings) en los que el grupo se exponga al ejercicio de la escucha consciente.

Después de un proceso de sensibilización estética, se abordarán las diferentes estrategias para analizar el entorno sonoro. Se fundamentarán en la reflexión sobre las ideas de los lugares de la memoria (Nora: 2001) y la producción social del espacio (Lefebvre: 1991) tratando de incorporar nociones que apoyen el uso de herramientas interdisciplinares que permitan construir una aproximación más amplia al sonido, ya que las metodologías de investigación sobre lo sonoro, la memoria y el territorio merecen incorporar el uso y la relación entre lo cuantitativo y lo cualitativo.

Así, por un lado está lo cultural, que desde la antropología contribuye con etnografías, miradas, escuchas, paseos, y diarios sonoros. Y por otro lado está la sociología que, con las encuestas y entrevistas sobre el sonido y la memoria, intenta representar una realidad, y además indaga, no sólo en el sujeto y el contexto, sino en la relación entre ambos. Lo histórico, a su vez, a través de la pesquisa archivística, puede encontrar datos relevantes y relatos claves para la memoria, y también encontrar datos para estudios sobre el ambiente, leyes o vestigios de signos sonoros. En el ámbito cultural no se debe descartar la literatura y el cine como fuentes que pueden, aunque por mediación de un artista y su imaginación, ampliar las miradas y posturas sobre la construcción del conocimiento.

Por otra parte, está la información acústica que busca entender los efectos del estímulo en el espacio desde disciplinas como la arquitectura. Mediciones de presión y frecuencia son punto de partida para enriquecer lo cualitativo. Urbanismo y geografía se intersectan al intentar medir tales fenómenos a gran escala. Sin embargo, la obtención de información objetiva no se puede abstraer de la psicoacústica y de las representaciones sociales de los sonidos,­­ lo que invita aún más a un abordaje con  perspectiva interdisciplinar.

Una buena forma para acercarnos a una construcción colectiva del espacio y la identidad, desde una perspectiva integral, son los mapas mentales. Esta es una herramienta que la antropología, la psicología y la geografía han usado como mecanismo eficaz para conocer las relaciones entre el individuo y el espacio, y para señalar esos “lugares significativos” para la sociedad, los cuales, como hoy es bien sabido, se constituyen en elementos claves para la construcción de una memoria colectiva.

Los mapas mentales son una estrategia gráfica en la cual un grupo de personas construye su cartografía individual a través de recuerdos de lugares y sensaciones producidas por palabras y sonidos. Así, por una parte se desencadena la construcción de un mapa colectivo en el cual se trazan conexiones entre la información recopilada, buscando hacer evidente la forma en que los individuos perciben y se apropian el territorio, y el significado e importancia que pueden tener determinados lugares para la construcción de la sociedad. Por otra parte, la representación gráfica de lo acústico traza una relación que potencia una de las áreas de mayor desarrollo en la actualidad, pues el carácter dinámico del sonido presenta un reto que, con la tecnología digital, puede abrir un camino para la construcción y el análisis desde interfaces.

Los mapas mentales son una estrategia que se enlaza muy bien con la metodología de la deriva usada como detonante metodológico que invita a descubrir nuevos relatos que lleven a configurar una imagen mental de esa construcción simbólica llamada paisaje. Las rutas casuales llevan a situaciones novedosas susceptibles de ser cartografiadas para establecer un diálogo entre las subjetividades y el colectivo.

Un mapa vivencial que se plantea como una forma de recorrer el espacio y el tiempo, a través del cual es posible reconocer las diversas maneras en que se da la relación entre los individuos de una sociedad y el ambiente que los rodea. Una relación que parte de la creencia en una dimensión psicogeográfica en la que el hombre es presa del territorio, y que posibilita pensar el PCC como un gran espacio, lleno de lugares y no lugares, rutas, sensaciones climáticas, objetos vivos, animados e inanimados, seres ignorados  y /o microscópicos, y percepciones de sonido, textura y color. Todos estos, además de ser elementos de la naturaleza y el entorno social, se convierten en indicios de una apropiación que, para el taller, podrá conducir a una propuesta creativo-lúdico-constructiva. 

Ahora bien, este enfoque pretende que el conocimiento de métodos de investigación, en un ámbito interdisciplinar, abra un camino a la creación de propuestas que den cuenta de los objetivos del Laboratorio.

La etapa final se propone como una síntesis que, por medio de una continua socialización de ideas de los participantes, encuentre los medios técnicos para desarrollar los proyectos individuales o grupales que saldrán del Laboratorio.

Después de previas presentaciones de las propuestas al grupo, donde se busca desarrollar un debate constructivo sobre cada proyecto, se hará una última sesión abierta a toda la comunidad para que conozcan los resultados del Laboratorio.     

Dimensiones de la experiencia que se espera cualificar

Eje temático

Procesos cognitivos

Logros esperados

Estética[1]

Escucha consciente.

Percibir, reconocer, integrar.

Percibir, reconocer, integrar.

Creación artística

Construcción de propuestas.

Expresar, representar, sintetizar.

Construir medios de expresión que den cuenta del paisaje sonoro del eje cafetero.

Investigación

Recolección, sistematización de información cualitativa y cuantitativa.

Analizar, comparar.

Entender y elaborar propuestas que contribuyan a la producción de conocimiento de la memoria de la región.

Gestión artística y cultural

Gestión y difusión de productos culturales.

Interpretar, comparar, aplicar.

Motivar para el emprendimiento de proyectos y talleres similares con jóvenes de la región.


[1]*La educación artística y cultural implica necesariamente la experiencia estética en la que se puede suscitar un tipo de investigación selectiva y crítica de cualidades y propiedades del universo perceptible, que involucra la emocionalidad y la dotación de significado. También implica el pensamiento analítico que acompaña la investigación técnica e histórica enriqueciendo y afinando la experiencia estética

Didácticas

 

Etapa

 

Sesiones y horas

 

Ejes temáticos

 

Descripción de actividades

 

 

Recursos necesarios

 

Talleristas

Primera sesión. Jornada de presentación.

2 sesiones: 8 horas en total.

Presentación de objetivos, pertinencia del sonido en el Paisaje cultural cafetero y derrotero del Laboratorio.

Presentación y debate general con los asistentes.

 

 

Segunda sesión: revisión del tema y planteamientos teóricos.

 

4 sesiones: 20 horas en total.

El sonido,  la acusmática, la conciencia de la escucha y el medio ambiente sonoro.

 

Teoría y práctica de la grabación.

A través de ejercicios de escucha y talleres grupales basados en información teórica  previamente socializada, este primer módulo plantea una reflexión teórica en torno al sonido como medio de comunicación,  fenómeno físico, documento cultural y como portador de memoria.

 

Este primer módulo se propone también la exploración del concepto paisaje sonoro, así como las metodologías de registro y documentación del mismo.

 

 

Proyector de video,

computador,

sistema de audio,

mesas de trabajo.

J. Llorca,

M. Guerrero,

J. Ordóñez.

Tercera sesión:

Entornos sonoros.

 

 

4 sesiones: 20 horas en total.

El sonido como expresión de la memoria y la identidad.

El territorio resignificado. Metodologías

 

Repertorio de investigación que va desde la escucha, la entrevista, la etnografía sonora, el mapeo sonoro y la teoría de la deriva.

 

También se analizan las dinámicas sociopolíticas del sonido y la caracterización del entorno aural.

 

Elaboración de cartografías en grupos.

 

Este módulo presenta algunos criterios para la clasificación de los sonidos, el uso de cartografías y demás herramientas.

Proyector de video,

computador,

sistema de audio,

mesas de trabajo.

 

Guías de planeación para el desarrollo de la deriva.

 

J. Llorca,

M. Guerrero,

J. Ordóñez.

Cuarta sesión:

Resignificación de los lugares desde el sonido.

 

4 sesiones: 20 horas.

Investigación – Creación.

Presentación de propuestas, discusión colectiva, implementación de estrategias de desarrollo y apoyo técnico.

 

Definición de zonas a trabajar por grupo.

 

 

Proyector de video,

computador,

sistema de audio,

mesas de trabajo.

 

Guías de consignación de la deriva.

 

Quinta sesión:

Primera socialización de proyectos al grupo.

 

2 sesiones: 12 horas.

Socialización de propuestas y retroalimentación.

Tutorías de las propuestas.

Proyector de video,

computador,

sistema de audio,

mesas de trabajo.

 

J. Llorca,

M. Guerrero,

J. Ordóñez.

Sexta:

Presentación de proyectos a la comunidad local.

 

2 sesiones: 12 horas

total.

Evaluaciones y socialización.

Presentación oficial de los proyectos a la comunidad.

Proyector de video,

computador,

sistema de audio,

mesas de trabajo.

 

J. Llorca,

M. Guerrero,

J. Ordóñez.

Bibliografía de apoyo al desarrollo del programa del Laboratorio

Relativa a la construcción de la propuesta:

  • Chion, Michel (1994). Audiovision. New York: Columbia University Press.
  • Duis, Urte (2011). “Caminos e historias de la tierra cafetera – la unión entre territorio, paisaje cultural y su gente como producto experiencial del turismo cultural”. Anuario Turismo y Sociedad. Volumen XII. Noviembre de 2011. pp. 83-109. Disponible en: http://ssrn.com/abstract=2061254
  • Memorias del proceso de fortalecimiento social para la reconciliación en el municipio de Trujillo, Valle del Cauca (2008 - 2011) 
  • Schafer, R. Murray (1994). The Soundscape: Our Sonic Environment and the Tuning of the World. Rochester, Vermont: Destiny Books.

Relativa a los procesos de formación:

  • AAVV. (2005). Espacios sonoros, tecnopolítica y vida cotidiana. Aproximaciones a una antropología sonora. Barcelona: Ed. Orquesta del Caos.
  • Alonso, M. (2005). “Sonido y sociabilidad: consistencia bioacústica en espacios públicos”. Espacios sonoros, tecnopolítica y vida cotidiana. Aproximaciones a una antropología sonora. Barcelona: Ed. Orquestra del Caos.
    _____________ (2010). “Etnografía Sonora. Reflexiones prácticas”. Sárasuatī, N.º 04 pp. 26-32.
  • Andreina A. (2005). “Mapas mentales y ciudad”, Fermentum. Revista Venezolana de Sociología y Antropología, vol. 15, núm. 42, enero-abril, pp. 104- 113, Venezuela. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=70504208
  • Augoyard J. F. (1997). “La sonorización antropológica del lugar”. En: Amerlinck, M. J. (ed.) Hacia una antropología arquitectónica. Universidad de Guadalajara.
  • Careri, Francesco. (2013). Walkscapes. El andar como práctica estética. Gustavo Gili
  • Fortuna, C. (2009). “La ciudad de los sonidos. Una heurística de la sensibilidad en los paisajes urbanos contemporáneos”. Cuadernos de Antropología Social, N. 30, pp. 39–58.
  • Hellström, B. (2002). “The Sonic Identity of European Cities”. En: http://europeanacousticheritage.eu/wp-content/uploads/2011/09/The-Sonic-Identity-of-European-Cities1.pdf. Recuperado el 2 de febrero de 2014.
  • Lefebvre, Henri. (1991). The production of space. Londres: Blackwell.
  • Llorca, Joaquín (2014). “Decibelios, experiencia y (re)presentación. Derivas metodológicas hacia el estudio del paisaje sonoro”. Revista Chilena de antropolgía visual. En: http://www.rchav.cl/2014_23_art07_llorca.html
  • Pelinski, Ramón. (2007) El oído alerta: modos de escuchar el entorno sonoro. I Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. Madrid. En: http://cvc.cervantes.es/artes/paisajes_sonoros/p_sonoros01/pelinski/pelinski_01.htm Recuperado el 2 de junio de 2012.
  • Santos, M. (1996). Metamorfósis del espacio habitado. Barcelona: Oikos-Tau.
  • Schafer, R. M. (1994). The Soundscape: Our Sonic Enviroment and the Tuning of the World. Rochester: Destiny Books.
  • Truax, B. (1999). Handbook For Acoustic Ecology. En: http://www.sfu.ca/sonic-studio/handbook/. Recuperado el 25 de junio de 2013.
    _____________ (2001a). Acoustic Communication. Wesport: Ablex Publishing.
    ____________ (2001b). “Acoustic Communication Studies at Simon Fraser University”. En: Soundscape, The Journal of Acoustic Ecology, 2(2), pp. 11-15.

Proyección artística y cultural esperada del Laboratorio

  • En lo relacionado con la formación artística: Se busca que los participantes desarrollen un proyecto sonoro que pueda ser difundido por las diferentes redes previstas para el Laboratorio y que estimule los procesos de investigación-creación sobre el PCC.
  • En lo relacionado con la investigación- creación: Se pretende que los participantes se apropien del concepto paisaje sonoro y lo relacionen con el paisaje cultural cafetero como patrimonio para incentivar a la comunidad a reflexionar sobre su entorno aural.
  • En lo relacionado con la gestión artística y cultural: Se pretende socializar los diferentes proyectos con la comunidad. Además se piensa en difundir, a través de las redes disponibles, los resultados del Laboratorio.
  • En lo relacionado con la construcción del campo del arte: Se busca construir y solidificar antecedentes en el campo del paisaje sonoro y la memoria para que los participantes fortalezcan el interés por dicho patrimonio en la comunidad y a través de las redes.

Infraestructura necesaria para el desarrollo adecuado del programa

  • Plataformas digitales que permitan la circulación de la información que condense  el desarrollo del programa.
  • Espacios físicos con adecuada disposición técnica para desarrollar las sesiones teóricas y prácticas de los talleres.
  • Papelería y demás insumos que se necesitan para actividades pedagógicas de este tipo.
  • Equipos técnicos para la captura y manipulación de los referentes sonoros.
  • Computadores, tabletas digitales y demás dispositivos que son necesarios para las diferentes fases del proyecto.
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