10 años de los Laboratorios de Artes Visuales

Investigación de Carlos Bonil y Sandra Rengifo
Bogotá 2015

Prefacio
Ana López

Los Laboratorios de Artes Visuales, desde su creación en el año 2004, han buscado ser agentes de apoyo y promoción de las prácticas artísticas y culturales —materiales e inmateriales— de los habitantes de todas las regiones del país.

La afirmación de la autonomía y el reconocimiento de la “diferencia”, la diversidad, la igualdad, la participación, los diálogos transversales de la cultura y sus producciones son la columna vertebral de este programa. Estas premisas sostienen las diferentes posibilidades de creación artística en las regiones que carecen de presencia activa de instituciones culturales y que están por fuera de los circuitos artísticos. Aunque el interés primordial era hacer presencia y parte en departamentos priorizados por la carencia de estos espacios de formación, paulatinamente, desde el 2010, los Laboratorios de Artes Visuales han llegado a gran parte del país para  expandir los discursos y las creaciones locales.

Clarisa Ruíz, secretaria de Cultura, cuenta que la idea original de los Laboratorios de Investigación Creación nació del proyecto presentado por Víctor Laignelet y Javier Gil a la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura, en 2004, a través del Plan para las Artes, que buscaba formar agentes del sector por fuera de los círculos convencionales de gestión y producción, para fortalecer el campo de las artes. Esta necesidad fue señalada en las mesas de trabajo que se adelantaron en el país y en el documento Conpes 3162 “Lineamientos para la sostenibilidad”, del Plan Nacional de Cultura 2001-2010[1].[Labs1] 

Varias han sido las constantes en miras a cumplir con estos objetivos: departamentos como la Guajira, Boyacá, Bolívar, Amazonas, Meta, Archipiélago de San Andrés, Providencia, Santa Catalina, Norte de Santander, Santander, Chocó, Cauca, Córdoba, Sucre, Huila, Risaralda, Nariño, entre otros, han llevado un proceso sostenido que, revisado después de una década, permite evaluar los resultados desde la formación, la producción y circulación de los proyectos enunciados y fortalecidos en los mismos laboratorios. Es notorio y apenas lógico que, además de los procesos propios de las prácticas artísticas contemporáneas sugeridos por los coordinadores, surjan otros intereses de investigación, creación y formación que son propuestos desde las necesidades propias de las comunidades a las que van dirigidos, en los sitios específicos donde se desarrollan los laboratorios.

En estos 10 años, más de 5 000 actores han participado en las propuestas formativas de 188 laboratorios: laboratoristas que desde lo multidisciplinar se acercan a las comunidades, coordinadores locales que apoyan los procesos a partir del conocimiento que tienen sobre las regiones, participantes de todas las edades y condiciones, artistas empíricos y profesionales, artesanos, docentes de diferentes instituciones educativas, estudiantes de colegio y universidad, grupos étnicos, indígenas, agrupaciones independientes con intereses en común, entidades locales que apoyan procesos de circulación y producción de obras, universidades, museos, casas de cultura, casas de música y danza, organizaciones teatrales y entidades penitenciarias.

Esta investigación nace con la intención de revisar, recopilar, extraer y generar conexiones a través de ejes temáticos en los que se navegó de manera orgánica e intuitiva, tratando de darle una mirada alterna a los procesos llevados a cabo durante este tiempo. Esta mirada flexible de la investigación permitió trazar líneas transversales que van más allá de una cronología, y que se manifiestan y se implementan en diferentes tiempos, lugares y actores. Estas líneas establecen una metodología de investigación donde son posibles cruces de procesos relativamente dispares y conexiones temáticas y discursivas que en algunos momentos tienen un tono de ensayo o, en otros, un tono teórico y argumental en torno a los procesos propios de los laboratorios. De esta manera ha sido posible enmarcar y cohesionar señalamientos fragmentados que se han manifestado en los diferentes informes, como particularidades ajustables a discursos estéticos y filosóficos.

De acuerdo al material que reposa en el Ministerio de Cultura y en la Asociación Mutual Entre Las Artes, durante la primera fase de investigación se evidenciaron las siguientes temáticas: sonido, territorio, cuerpo y espacio, pedagogía, saberes propios, lenguaje plástico, fotografía y video, movilidad y procesos de circulación. Sin embargo, también es recurrente el hecho de que cada línea contenga algo de todas, pues es común encontrar laboratorios que abordan el cuerpo y simultáneamente se apropian de prácticas sonoras, del territorio o de la pedagogía como metodología para encontrar dispositivos y discursos. Teniendo en cuenta esta permeabilidad entre un eje y otro, la investigación intenta crear estos conjuntos no como una totalidad discursiva y de análisis, sino como unos ejes con ciertas características relevantes que no excluyen la práctica de otros procesos. Es en esta versatilidad que el equipo de investigación encuentra la riqueza de las propuestas analizadas.

En este sentido, el lector encontrará los ejes propuestos de esta manera:

1. VOZ, MÚSICA, SONIDO Y RUIDO: plantea una exploración sensible sobre el sonido, como un estado tan primigenio como la aparición de la vida. Valiéndose de la producción y apreciación sonora, los Laboratorios de Artes Visuales que tienen en común este eje central valoran el medio ambiente audible sirviéndose del paisaje sonoro, el collage o la puesta en escena como insumo de trabajo conceptual y plástico. Este eje contiene, evidentemente, un potente reconocimiento del territorio como lugar donde se lleva a cabo la experiencia sonora.

2. EL TERRITORIO: LAS ACCIONES Y EL LUGAR: explora las características de la práctica artística que se establece en el territorio. La mirada, el recorrido, el deambular, el mapeo, las cartografías, lo urbano y el paisaje son algunas de las experiencias que se enmarcan dentro de este concepto. Finalmente, la estrecha relación entre la identidad y el habitar conducen a pensar el cuerpo físico y el lugar que ocupa.

3. CUERPO Y ENTORNO: analiza las actividades que exploran el cuerpo como medio de reconocimiento del entorno que es influenciado por los fenómenos circundantes. En este sentido, las relaciones entre lo privado y lo público, el entorno y el cuerpo que se habita desde lo social, lo político o lo íntimo, conducen a pensar también acerca de las prácticas pedagógicas conducentes a estrechar, aclarar, subvertir y desaprender las convenciones sobre lo que se entiende como cuerpo.

4. PEDAGOGÍA, PRÁCTICA DE INTEGRACIÓN SOCIAL: observa la pedagogía que se manifiesta como un método para generar discursos y prácticas en un caldo de cultivo ideal para procesos de formación. A partir de un “Enfoque Diferencial”[2], este eje permite establecer y reconocer conocimientos que no vienen solamente de los coordinadores y talleristas, sino de la misma comunidad. De esta forma, se genera una dinámica recíproca que desplaza la idea de jerarquía en la enseñanza y la reemplaza por un sistema horizontal de trabajo.

5. SABERES PROPIOS: engloba gran parte de los Laboratorios de Artes Visuales. En esta línea se exploran, revaloran y evidencian los procesos de laboratorios que promueven el reconocimiento del patrimonio tangible e intangible de los participantes, las prácticas artísticas y culturales propias, el imaginario colectivo que se teje desde lo ancestral, lo cosmogónico, y el entorno. Un fuerte carácter indicial de lo mágico y lo ritual está presente a lo largo de la investigación, y este reconocimiento facilita acceder a las prácticas artísticas tradicionales. La inquietud por definir el lugar del arte y la artesanía conecta este eje directamente con el quehacer manual y cotidiano que se da en las diferentes comunidades.

6. LENGUAJE PLÁSTICO Y CREACIÓN MANUAL: reconoce la expansión de espacios para el fortalecimiento de los procesos creativos de los artistas participantes, según sus intereses y tendencias, pues es allí donde se exploran distintos materiales y medios de expresión y donde se transmiten técnicas ancestrales, procedimientos manuales, conocimientos y usos de materiales que incentivan la actividad artística. Al final, además de los productos terminados (pintura, escultura, grabado) quedan también las experiencias y procesos que la coordinación registra en cada uno de sus informes.

7. LA FOTOGRAFÍA Y EL AUDIOVISUAL COMO UN VIAJE: recoge los laboratorios que han centrado su búsqueda de investigación y creación en la imagen fija y la imagen en movimiento. Es así como el problema de lo visible —desde el soporte fotosensible y la imagen analógica y digital— encuentra una voz, más allá de un simple registro de sucesos o memorias de procesos llevados a cabo en los laboratorios. En este sentido, la investigación retoma ideas como el “medium” (de manera similar a como es entendido en el eje de cuerpo), pero también se abre hacia conceptos como el espectro, el montaje y el tiempo.

8. PROCESOS DE VISIBILIDAD, MOVILIDAD Y CURADURÍA: este eje parte del postulado de Nicolás Borriaud sobre la “post producción”, en donde es posible entender las experiencias que se desarrollan en los productos resultantes de los Laboratorios de Artes Visuales como prácticas en donde también se producen saberes. En esta línea, la gestión, la curaduría, los formatos alternativos de exhibición y la circulación son prácticas que se piensan abiertas a las etapas posteriores de creación y diálogo.

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Durante su primera década de existencia, los Laboratorios de Artes Visuales —conocidos también como Laboratorios de Investigación y Creación de Artes Visuales— del Ministerio de Cultura de Colombia hacen un esfuerzo por incidir en las formas de enseñar y reconocer las prácticas del arte en el país. Este programa se instaura desde la educación no formal y busca articulaciones y procesos de movilidad y circulación afines a los Salones Regionales y los Salones Nacionales de Artistas.

La cultura tiene un lugar de preponderancia dentro de una sociedad, y para eso debe unir lazos y agrupar agentes que puedan construir, desde la misma actividad artística, espacios de reflexión y encuentro en las comunidades.

La labor que adelanta el Ministerio de Cultura como promotor y financiador de los laboratorios, junto al trabajo más reciente de orientación pedagógica y didáctica que ejerce la Asociación Entre las Artes, entidad que opera desde 2011 como puente entre los coordinadores y el Ministerio, ha facilitado las actividades realizadas durante estos 10 años. Esta publicación, además de dar una visión global de lo que ha ocurrido en esta década, presenta los laboratorios a más entes locales, estatales, públicos y privados, invitándolos a integrarse a esta causa.


[1] Clarisa Ruíz, “De partida, la plena humanidad”, en Experimentos con lo imposible, Ministerio de Cultura de Colombia, La Silueta, Bogotá, 2009.

[2] Según la Unidad de Víctimas, el Enfoque Diferencial es “el reconocimiento de que hay poblaciones que por sus características particulares, en razón de su edad, género, orientación sexual, grupo étnico y situación de discapacidad, deben recibir un tratamiento especial en materia de ayuda humanitaria, atención, asistencia y reparación integral”, en El paso a paso de la ruta de reparación colectiva, Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), Cartilla 1, pág. 14.


[Labs1]Christian este es el texto que va. Luego poner un leer más y subir el texto completo en PDF