Laboratorio de Formación en Teatro

Teatro Leticia
Teatro Leticia

Este Laboratorio, en su 2ª versión, coordinado por el Maestro Jimmy Rangel, con apoyo del Coordinador Local Alejandro García, se desarrolló del 6 al 19 de mayo, con la participación de 41 personas provenientes de diversas regiones de Colombia y de comunidades indígenas, con las siguientes ocupaciones: estudiantes de colegio, docentes de humanidades, estudiantes del Sena, Normalistas, artistas de circo callejero, profesores de danza folclórica, y artistas de teatro. Entre estos algunos de origen peruano y brasileño. Se propuso crear un discurso capaz de activar dispositivos escénicos a partir del planteamiento de preguntas y respuestas que tuvieran como ruta las artes escénicas y que fueran directamente relacionadas con problemáticas de la región. Se consideró significativo haber trabajado sobre mitos de la región en paralelo con lenguajes escénicos contemporáneos como el teatro físico o la danza, así como crear rutinas de producción de campo para construir material audiovisual. Se pensó el arte como una herramienta de industria cultural.

Contexto.[1] Leticia es una ciudad fronteriza cuya población es en su mayoría indígena proveniente de diversas comunidades. Hay allí una organización indígena llamada Azcaita, la cual vela por los derechos de los miembros y líderes de las comunidades indígenas en el municipio y sus comunidades aledañas. También hay un gran número de colonos de diversas partes del país, y de brasileros y peruanos. La actividad turística es lo que más mueve la economía del municipio por lo tanto se vigila este mercado por parte de las autoridades competentes. (Fuente: Bladimir Bedoya, Coordinador del Laboratorio Leticia 2016)

Las festividades o días de conmemoración son acompañadas con danzas típicas de frontera y folclóricas. En esta ciudad la participación en teatro es muy baja ya que solo grupos peruanos  hacen propuestas partiendo del género circo y Clown, y la comunidad está acostumbrada a asistir a expresiones cómicas de calle.  Esto, aunque en 1983, en Leticia se destacaban prácticas teatrales lideradas por los Maestros Alejandro Cueva y Julio Cueva a través del colectivo teatral Arco y flecha.  Pero más tarde el teatro cayó en un letargo que duró varios años hasta que, en la última década, algunos agentes del gobierno local y particulares mostraron interés por revivir el área. Hoy en día las prácticas teatrales se centran en los colegios, las iglesias cristianas y católicas (grupos juveniles). Se cuenta en la ciudad con los grupos: Circodelica, conformado por jóvenes que realizan prácticas de malabarismo y La  Sarta  Teatro, jóvenes estudiantes de bachillerato que  desean  llevar  el  arte escénico fuera de los establecimientos educativos. Además, se ha creado un colectivo de teatro llamado Selváfora, con cuyos integrantes se ha empezado a realizar trabajo de formación teatral, y sobre todo de gestión y empoderamiento de los espacios.

En la co-evaluación de este Laboratorio los participantes señalan que, en este proceso, en cuanto a la técnica teatral, se motivó la imaginación poética individual y se logró mayor comunicación corporal entre compañeros y mejor postura, presencia y actitud en la escena, así como nuevas maneras de entender y transformar escenarios. Se logró también, darle valor al imaginario colectivo de carácter histórico, de manera que se re- construyeron diferentes versiones de relatos tradicionales en un sitio que ha causado controversia por haber sido escenario de situaciones desagradables, para transformarlo en lugar propicio para la puesta en escena de metáforas de El bugeo. En la escenificación de esta historia intervinieron personas de comunidades que hablan lenguas aborígenes, y se incluyó la música y danzas. Se produjo también un video, en cuya ejecución se vivió un clima de aprendizaje, confianza mutua y gran expectativa. Si bien el tiempo no daba para hacer investigación como tal, si se descubrieron nuevas experiencias y conocimientos de los participantes y se cuestionó qué tanto se sabe de la propia historia.  Se valoró particularmente, haber descubierto “la belleza de la sincronía” con el mundo alrededor en función de la creación teatral, lo que se constata en haber ganado conciencia de que el arte surge dela vida cotidiana, sin que se necesite un guion para llevar a escena previo al inicio del Laboratorio. Los participantes consideran positivo que este año estuvieran más tiempo que al año pasado con el maestro Coordinador, a quien juzgan como muy bien preparado, paciente y buen maestro, y valoran el apoyo logístico local propiciado por el coordinador local.

El Laboratorio dejó como capacidades instaladas: USB con material virtual, un grupo semillero que formalizó espacios y tiempos para seguir trabajando en Teatro, con apoyo del grupo Selváfora que hace investigación y busca su propio lenguaje. Recomiendan: que el Laboratorio sea más extendido para poder absorber más saberes y técnicas; tener acceso a una buena bibliografía; involucrar más en la logística del Laboratorio a los participantes; dar un refrigerio mucho más balanceado. Concluyen que: en el Amazonas necesitan más talleres como este y más a menudo, porque hay mucho talento y deseo de aprender y de perfeccionar técnicas y habilidades, sin embargo, ninguna entidad departamental tiene la cultura como prioridad en su plan de desarrollo. El Laboratorio debe contar con mejor infraestructura cultural y con un maestro capaz de atender varios escenarios, edades y problemáticas.

[1] Tomado de la Propuesta presentada por el Maestro Jimmy Rangel. 2017

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